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martes, 13 de octubre de 2009

Y si al alba somos dos desconocidos, ¿qué haremos?

Imagínanos. Son las 4 y media de la mañana y nos hemos conocido hace apenas dos horas. No tenemos un futuro que echar a perder, ni una relación por la que temer, ni un pasado que olvidar. Ninguno de los dos tiene ataduras: ni amor, ni amistad. Sólo una mañana que compartir, un amanecer que no miraremos. Simplemente sentiremos la luz en nuestros cuerpos, ventana abierta para sentir la brisa mañanera. Lo quieres. Lo deseas. Lo notas. Lo sientes.


Cuántas ataduras sufrimos... Me encantaría no pensar en las consecuencias del futuro. Volver a sentir aquello que, a la vez, me da miedo. Me encanta sentir el riesgo de vivir, y a veces las cosas van demasiado despacio para mi... y me hace sufrir. Soy esclavo de la intensidad, necesito darle mucho ritmo a mi vida. Es momento de actuar, de pensar menos, de mandar a tomar por culo las reflexiones que tan poco aportan. Quiero ser capaz de subir a mi nube de la ignorancia, donde no pienso en el futuro que nos podría esperar. En esa nube sólo existe el presente, el aquí y el ahora. Como mucho, el "dentro de una semana". Y tú, ¿quieres subirte a mi nube?


Sacado del blog de un tal Sykler
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sábado, 23 de mayo de 2009

Cartas de V de Vendetta

Se depositaron misivas con el siguiente contenido en buzones varios (el texto se trata de una adaptación de la carta de Valerie en la obra "V de Vendetta" de Alan Moore):

No sé quien eres. Por favor, créeme. No hay forma en la que pueda convencerte de que este no es uno de sus trucos. Pero no me importa. Soy yo, y no sé quien eres, pero te quiero.
Tengo un bolígrafo. Pueden estar vigilando, así que me oculto con las cortinas cerradas para que nadie pueda verme desde fuera. Quizá no sea capaz de escribir otra vez, así que esta es una carta sobre mi vida y sobre lo que he llegado a saber hasta ahora.
Nací hace veintidós años, y llovía mucho. Quería convertirme en actriz, y me encantaba actuar cuando era niña, no sólo en la escuela, sino delante de la gente en la calle. Como si estuviera enferma, o borracha, o loca. Entonces me empecé a dar cuenta de que la gente reaccionaba a mis máscaras, a mis juegos, como si fueran reales. Me tomaban en serio, dios, lo hacían.
Entonces, siendo una adolescente, me obsesioné mucho más con las implicaciones de todo esto. Se supone que tenía que desarrollar una personalidad, como la gente normal. Desarrollarla y quedarme fija en ella, como si fuera mía. "Qué estúpido", pensaba, "¿por qué debería limitarme a un Yo fijo?". Lo más extraño es que la gente parecía creerse sus personalidades, y eso me confundía. Cada vez que oía, incluso cosas normales como "me gustan los spaghettis", pensaba, ¿te tomas eso en serio?. ¿Realmente te lo crees? ¿Cuál es la diferencia entre mi juego de falsas personalidades y las que considerais realmente vuestras? ¿No son todas ellas FALSAS?
Recuerdo que me deprimí profundamente. ¿Hay algo Cierto en este mundo? ¿Por qué parece todo tan ilusorio, por qué la única diferencia entre "verdadero" y "falso" está en la seriedad con la que te lo crees?
El tiempo pasó, y al final pude encontrar algo. No lo que esperaba. No lo llamaría verdad, pero podría llamarlo libertad; y las dos cosas se parecen mucho. Eran las voluntades externas lo que me obstaculizaba. Las voluntades caóticas egocéntricas que encuentras alrededor en este planeta. Quizá tu también tengas una. Así que, pensé, la solución consistiría en ir hacia el borde de tu cultura, a pesar de los obstáculos. Puede parecer difícil, ¿pero no es una mentira nuestra realidad consensuada? ¿Por qué debería seguir actuando frente a los otros, participando en rituales sociales que no consistían en mucho más que en repetir las conductas que nos enseñaron?
Así que, tomé el otro camino.
Siempre está ahí, si no tienes miedo a verlo.
Ahora estoy en un lugar en el que no debería estar, y puedo ver cosas que no debería ver.
Pero incluso si duele, merece la pena. Quizá muera, aquí. Hasta el último centímetro de mí morirá. Excepto uno.
Un centímetro. Es pequeño, y es frágil, y es lo único en el mundo que merece la pena tener. No debemos perderlo, ni darlo, ni venderlo, nunca. No debemos dejar que nos lo quiten.
No sé quien eres. Probablemente nunca te veré, ni lloraré contigo, ni me emborracharé contigo. Pero te quiero. Espero que puedas escapar de este lugar. Espero que el mundo gire y que las cosas mejoren, y que algún día la gente tenga rosas otra vez. Ojalá pudiera besarte.
Valeriex.

Fuente.

viernes, 15 de mayo de 2009

"Los Nadie" de Eduardo Galeano


Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.